Rumbo al Sur
El júbilo por el Orko caído se extinguió rápidamente al ver la sangre empapando la ropa de Lenin. Kmarx, Fidel y Castro se apresuraron a vendar los numerosos y profundos cortes de Lenin con raciones Imperiales, la supervivencia del líder valiendo más que el botín. Fue en medio de este frenesí que apareció un nuevo Gretchin. No se arrastró, sino que caminó con una despreocupación inaudita, empuñando un extraña espada. Llevaba a su lado a un diminuto Snolting de un extraño color pálido, que apenas podía seguirle el paso. El recién llegado, cuyo rostro estaba marcado por una sonrisa demente, se acercó a Lenin y se inclinó dramáticamente. "¡Atestiguo vuestra bravura, noble jefe! ¡Qué demostración de furia contra esa bestia de colmillo! Yo soy Kixote, y este es mi fiel y práctico amigo, Zpantxa," anunció, señalando al Snolting, que emitió un pequeño y extraño bufido. Lenin, pálido y vendado, se tensó. "¿Qué... qué quieres? ¿Cómo sabes de esto?" Kixote ignoró la pregunta...