domingo, octubre 16, 2011

Granadas de Fusil.

Ya desde el inicio de su fabricación industrial, se pensó en cómo arrojar las granadas a mayor distancia que la del brazo del lanzador permitía. Ello llevó a un desarrollo en que vería la luz en los nuevos modelos de mortero. Sin embargo, se pensó también en dotar a la infantería con la capacidad para disparar granadas desde su fusil de ordenanza.

Tras estudiar los informes de la guerra ruso-japonesa, el ingeniero británico Hale desarrolló en 1908 una granada antipersonal tubular con cabeza cuadrillada provista de espoleta de percusión, y que tenía una rabiza en la parte posterior (un vástago de unos 25 centímetros). Se entregaba con cartuchos de fogueo. 

Para emplearla, se introducía el vástago metálico de la granada en el cañón del fusil y esta era lanzada por el disparo del cartucho de fogueo, en un ángulo de 45 grados aproximadamente, para hacerla caer sobre el enemigo. Si bien fue ampliamente copiada durante la Primera Guerra Mundial, se consideró entonces que las elevadas presiones a las que se sometía el cañón del fusil lo dañarían. Por ello, se proyectó una bocacha que se acoplaba al cañón del fusil y en la cual se introducía la granada. Esta era lanzada con un cartucho común o de fogueo (dependiendo el modelo). 

Las granadas de este tipo desarrolladas durante la Primera Guerra fueron la francesa Viven-Bessiére y sus derivadas, copiadas también por los alemanes.

Las bocachas lanzagranadas se emplearon también en la Segunda Guerra Mundial para disparar granadas antitanque de carga hueca con aletas, con un alcance de 150 metros. Las M9A1 norteamericanas y las Gewehrpanzergranaten alemanas son claro ejemplo de ellas. Progresivamente van siendo reemplazadas por armas antitanque portátiles como el Panzerfaust. 

Granadas de Fusil en Where Heroes Dare

Cualquier personaje armado con rifle puede comprar una bocacha para poder lanzar granadas por un coste de 10 puntos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario